El decano de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Marcos Actis, evaluó en Todo Provincial la reciente presentación del avión supersónico F-39 Gripen en Brasil y afirmó que el progreso alcanzado por el país vecino evidencia “una oportunidad histórica que Argentina dejó pasar” en materia de desarrollo aeronáutico; no obstante, resaltó que Argentina aún mantiene competencia en el área aeroespacial.
Actis destacó que el anuncio liderado por Lula da Silva representa un avance significativo para la región, tanto por la capacidad tecnológica lograda como por la continuidad en las políticas públicas. “Siento una envidia sana de ver cómo Brasil ha crecido gracias a políticas de Estado sostenidas en el tiempo”, indicó.
Brasil estaba en pañales cuando Argentina desarrollaba aviones
El especialista fue categórico al efectuar la comparación histórica entre ambos países. “Brasil estaba en pañales cuando Argentina desarrollaba aviones y contaba con su propia fábrica aeronáutica”, recordó en referencia a los orígenes de la industria nacional durante las décadas del 30 y 40.

Remarcó además que Argentina fue pionera en América Latina con desarrollos como los proyectos Pulqui I y Pulqui II, este último diseñado por el ingeniero alemán Kurt Tank luego de la Segunda Guerra Mundial, posicionando al país entre los primeros en explorar la aviación a reacción.
“Argentina logró avances muy relevantes, pero lamentablemente nunca trascendimos de los prototipos”, explicó. Añadió que “el Pulqui rozaba la barrera supersónica y proyectos como el IA-37 podían superarla; literalmente estábamos 50 años adelantados”.
El decano también resaltó el impacto industrial que generó este período: “El brigadier San Martín implementó un modelo en el que un avión se desarmaba y sus piezas se fabricaban en pymes de Córdoba, impulsando la industria metalmecánica y automotriz nacional”.

Brasil consolidó lo que Argentina abandonó
Mientras Argentina interrumpía sus proyectos, Brasil avanzó con una estrategia sostenida que consolidó a Embraer como un referente global en la industria aeroespacial.
El F-39 Gripen es un caza supersónico de última generación desarrollado en sociedad con la empresa sueca Saab, con transferencia tecnológica y producción parcial en territorio brasileño.
Actis explicó: “Brasil comenzó más tarde, pero mantuvo el rumbo. Ya en los años 70 reclutaban ingenieros argentinos y muchos de sus desarrollos iniciales contaron con profesionales formados en nuestro país”.

Asimismo, mencionó que en los años 80 existieron proyectos conjuntos con Brasil: “Argentina fabricaba partes de esos aviones, pero en los 90 todo se detuvo y se perdió la posibilidad de liderazgo regional”.
Un hito tecnológico con impacto estratégico
Para Actis, el desarrollo de un avión como el Gripen trasciende lo militar: “Es un hito tecnológico fundamental. Representa un cohete para cualquier país porque obliga a desarrollar capacidades que luego se transfieren a otros sectores”.
Agregó que estos proyectos brindan conocimiento estratégico: “No se trata solo de defensa, sino del dominio de tecnologías complejas que posicionan al país en la esfera internacional”.

La oportunidad en el sector espacial
Pese al diagnóstico crítico en aeronáutica, Actis consideró que Argentina aún conserva potencial en el desarrollo espacial. “Todavía estamos a tiempo de cerrar el ciclo con lanzadores propios”, afirmó, en referencia al proyecto Tronador II, actualmente detenido.
Sobre este programa puntualizó: “No está cancelado, pero sufre por la fuga de recursos humanos; muchos profesionales calificados se van al exterior”.

“El Estado siempre tiene que estar”
Actis puntualizó que ningún país alcanza estos logros sin una inversión pública constante y comprometida. “En algún momento alguien debe invertir sin garantías de recuperar el dinero. Ese es el rol fundamental del Estado”, aseveró.
Comparó la realidad argentina con otros países: “Estados Unidos sostiene su industria comprando gran parte de la producción y Europa destina enormes fondos a proyectos que a veces no recuperan su inversión”.
Vocación y talento argentino
Finalmente, Actis resaltó que la carrera de Ingeniería Aeroespacial continúa siendo muy demandada. “Es fundamental estudiar lo que apasiona; Argentina posee un nivel académico alto y sus profesionales son reconocidos mundialmente”, señaló.
No obstante, advirtió: “Formar especialistas lleva tiempo y hoy existe una fuerte migración de talento, pues muchos no encuentran oportunidades en el país”.






